José DURBÁN OROZCO


DURBÁN OROZCO, José (Salamanca, 1865 - Almería, 1921). Escritor.


      Nace en el seno de una familia burguesa de carácter liberal y progresista. Su padre era ingeniero del Puerto de Almería y su madre, hija de uno de los hombres más conocidos en el mundo económico y político de la Almería del siglo XIX: Ramón Orozco y Pérez. Es en este contexto social y político transcurre la infancia del futuro poeta. Sus primeros poemas aparecen en el semanario literario La Ola, en el libro de sonetos Flores de la Alcazaba y en la Corona Poética dedicada a la niña Pura Langle, hija del escritor Plácido Langle Moya.

      Abandonados definitivamente los estudios con largas estancias en Almería y Madrid, donde vive parte de su familia, el poeta entra de lleno en el mundo literario; en poética va a intentar reflejar la lucha interna que mantiene su espíritu entre lo que sueña y lo real, las desdichas en el amor, la hipocresía del mundo y las tristezas de la vida, temas que encontramos en su primer libro de poemas titulado Afanes eternos (Madrid, 1892). Ahora bien, el libro que lo consagra como poeta es Tardes grises (1900) muy bien acogido por la crítica literaria, convirtiéndose en uno de los más ilustres representantes de la nueva generación literaria almeriense. Clarín llegó a decir en Madrid Cómico que era personal, sincero y poético.

      Con Tardes grises entra de lleno en los círculos literarios modernistas a través de su paisano y amigo Francisco Villaespesa. Desde la publicación de esta obra hasta la aparición de su tercer y último libro de poemas, La Sombra (1903), el poeta vivirá casi permanentemente en Garrucha. Con motivo del nuevo libro los elogios a Durbán se prodigan, situándolo como el primero de los poetas almerienses. Helios, la principal revista del modernismo español, le dedica un amplio comentario firmado por Julio Pellicer, para quien Durbán es uno de los jóvenes poetas andaluces nobles hidalgos del dolor, al igual que lo son Francisco Aquino, Francisco Villaespesa, José Sánchez Rodríguez y el mismo Juan Ramón Jiménez. A pesar de que sus amigos le animan a publicar nuevos libros, sin embargo, su producción literaria aparece a partir de ahora en revistas y periódicos. El poeta, en los últimos años de su vida, vuelve a tocar el tema del amor, aunque ahora se trata del amor a su hijo.

     Muere a los 55 años de edad. Su gran amigo, David Esteban, escribe un In Memoriam donde señala los últimos ideales de la vida del gran poeta de las tardes grises; Fermín Gil le dedica un soneto y el escritor Antonio Fernández Navarro elogia la personalidad literaria de Durbán en la revista granadina La Alhambra.




Martínez Romero, Josefa





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