Carmen DOUCET MORENO


DOUCET MORENO, Carmen (Almería, 1868 - Estados Unidos, Sin datos). Bailarina.


Nacida en Las Almadrabillas, fue la primera danzante protagonista del cine Mundial. Tras debutar en Málaga, en 1880 emprendió una gira por España. Actuando en París, fue contratada para una larga estancia en EE.UU.

Contumaces errores de trascripción, frivolidad de la propia artista o ignorancia sobre sus orígenes, el linaje Doucet, cien veces probado en documentos oficiales y administrativos (padrón de nobles, actas municipales o protocolos notariales), ha devenido en esta ocasión en el afrancesado Dauset. Su antigüedad en Almería se remonta a 1795, con un primer Antonio Doucet, teniente-capitán de Infantería, y descendientes ocupados en el comercio y la política, caso del regidor Andrés Doucet de los Ríos Zarzosa, comisionado en el expediente de proclamación de la Virgen del Mar como co-patrona de la ciudad en 1805. El apellido debió caer en desgracia, al menos la “rama pobre” en que nuestra Carmencita vino al mundo en 1868. Sus abuelos, Nicolás y Rafaela, y sus padres, Manuel, jornalero, y Antonia, vivían en Las Almadrabillas (Playa) en 1849; con Josefa como única hija, a la que se sumaron dos varones, Juan y Nicolás.
       
Dicho padrón excluye en cambio a Carmen y a María del Mar, la mayor, aunque el párroco de San Sebastián fija el natalicio de esta el 24 de noviembre de 1849. Según consta en el expediente del obispado de Málaga, allí se casó en 1882 con el famoso Antonio Grau “Rojo el Alpargatero”; cantaor que al establecerse en La Unión (Murcia) ya llevaba el flamenco aprendido de Málaga (donde hizo el servicio militar), de Almería (artista fijo en el Café cantante “Casino Almeriense”) y Sevilla. Del nacimiento de Carmen Doucet Moreno aventuran que tuvo lugar en 1868, aunque no hay certeza. En cualquier caso, en 1877 la familia se avecindó en la capital malacitana, donde presumiblemente la niña tomaría las primeras lecciones de su hermana Mª del Mar, 19 años mayor que ella. De su aprendizaje y debut en aquel teatro Cervantes nos da cuenta James Rodríguez, autor del libro hagiográfico La perla de Sevilla.

A la de Málaga se sumaron actuaciones en escenarios españoles con su cuñado y esporádicamente con la afamada Trinidad Huertas “La Cuenca”, de las que los periódicos almerienses dieron cuenta cuando su presentación en el teatro Principal capitalino, reconvertido en Café cantante. Hasta ahora, Carmencita no dejaba de ser una más de las que bailaba sevillanas, malagueñas o peteneras en el cuadro artístico. El giro radical a su carrera se produce tras acudir por segunda vez a París -con motivo de la Exposición Universal de 1889- enrolada en una modesta troupe. Y de París a Nueva York, con un contrato ventajoso del empresario Bolshoi Kiralfy, no sin antes conocer al pintor John Singer Sargent que la inmortalizó en bellos lienzos, al igual que el también norteamericano William M. Chase.  

En 2006 los responsables del Archivo Nacional y de la Administración de EE.UU. pusieron a disposición de Google buena parte de sus fondos, entre ellos una breve película “muda” en la que participaba Carmencita. Conocedor del tema, Francisco Mora, profesor de la Universidad de Alicante, dio a conocer en primicia la personalidad de Carmen Doucet Moreno. Por él sabemos que procedente del Noveau Cirque parisino llegó al puerto neoyorquino el 17 de agosto de 1889, debutando en el teatro Niblos´s Garden de Broadway con el musical burlesco “Antiope”. Las favorables críticas la encumbraron, manteniéndose año y medio en cartel y dándose a conocer entre el entendido público americano. Es el momento de ganar fama, honores y dinero en un intenso periplo que duró un lustro. En pleno éxito en el Koster & Bial´s Concert Hall, prosigue Mora, se interesa por ella Thomas Alva Edison, quien experimentaba con el kinetoscopio, aparato de su invención para reproducir imágenes en movimiento, al que pretendía adaptar el fonógrafo y con el que acudió a la Exposición Universal de Chicago. En 1893 comienzan a rodar escenas mientras que Carmen continúa con su compañía de variedades en Brooklyn y Boston, en la que la citan bailando el fandango “acompañada de un septeto de guitarras y mandolinas” y cantando por primera vez ante el público, en un club privado. En marzo de 1894 filman las actuaciones de un “forzudo”, dirigidas al público femenino. Pero es en ese mismo mes y año cuando se dispone a pasar a la posteridad: acude al estudio Black María y durante varios segundos ejecuta un baile ante la cámara frontal y en plano fijo. La almeriense Carmencita Doucet, nacida pobre en Las Almadrabillas, se convierte así, gracias a Edison y a sus dotes interpretativas, en la primera mujer del mundo protagonista de una cinta cinematográfica, aunque solo sean imágenes en movimiento: “En la primera mujer protagonista de la emergente industria del cine norteamericano”, sentenciaban.




Sevillano Miralles Antonio





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