Juan IBÁÑEZ MARTÍNEZ


IBÁÑEZ MARTÍNEZ, Juan (Fondón, 1878 - Tahal, 1936). Presbítero y beato mártir.


Aunque natural de Fondón, donde nació el 13 de febrero de 1878, su infancia transcurrió en Gádor. Fue la muerte de su padre Cristóbal Ibáñez Donaire, un humilde minero, lo que empujó a que su piadosa madre, María Francisca Martínez Rojas, buscara el amparo de una hija ya casada y residente en esta localidad del Andarax.

Experimentó desde pronto la vocación sacerdotal, pero la precariedad económica de su familia retardó sus estudios. Aunque se afanó en trabajar como barbero, solo un premio de lotería facilitó su ingreso en el colegio de San Juan de Almería en 1893, donde se formaban los seminaristas sin recursos de la época. Tras concluir sus estudios en el seminario de San Indalecio, fue ordenado presbítero el 23 de diciembre de 1905.

Formador primero del seminario de San Indalecio, en 1907 ocupó la coadjutoría de San Roque de Almería. En 1909 fue enviado a Lubrín y al Marchal de Lubrín. Tras dos años como párroco de Santa Fe de Mondújar, en 1912 tomó posesión de la parroquia de la Concepción de la Loma de San Francisco de Albox. Desde 1921, además, presidió el arciprestazgo de Albox.

A los albojenses dedicó casi un cuarto de siglo, sobresaliendo por una caridad heroica. Llegaba a privarse de sus propias vestimentas o hasta de su alimento para repartirlo a los necesitados, incluso llegó a enfermar por ocuparse de enfermos infecciosos. Sin menoscabar esta acción tradicional, conectó con el apostolado más vanguardista de su época. En este sentido, introdujo en Almería el movimiento escultista en 1916, colaborando en la formación de un grupo scout que aún pervive. Comprometido con la justicia social, fundó el primer sindicato obrero albojense y el hogar parroquial, que permitía el sano ocio de las clases más populares. Dotado de una sensibilidad franciscana, plantó un frondoso pinar en torno a la ermita de la Santa Cruz.

Venerado ya en vida como un auténtico santo, las ruidosas conversiones que logró le granjearon numerosos odios. Fue víctima de emboscadas nocturnas y campañas difamatorias, aunque al estallar la persecución religiosa en 1936 se negó a ocultarse. Finalmente, detenido, fue trasladado a la prisión de las Adoratrices de Almería donde sufrió crueles torturas. Fue fusilado el 13 de septiembre de 1936 en el pozo de Cantavieja.

El Papa Francisco, el 25 de marzo de 2017, lo beatificó junto a 114 Mártires de Almería. Sus restos mortales, adorados como reliquias, se veneran con gran devoción en la iglesia parroquial de la Concepción de Albox.

 

 

 

 




Saldaña Martínez Antonio Jesús María





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