Miguel  CHACÓN  Y DURÁ


CHACÓN Y DURÁ, Miguel ([Adra (Almería), 1798 - San Ildefonso (Segovia), 1878). Diputado por Almería, 1834, 1836, 1836 (2ª), 1837 y 1854 Diputado por Berja (Almería), 1846, 1850, 1851 y 1853 Senador por Albacete, 1841, 1842, 1843 (1ª), 1843 (2ª) Senador por Almería, 1843 (3ª) Senador vitalicio, 1853 (1ª), 1857, 1858, 1858-1860, 1860-1861, 1862-1863, 1863-1864, 1864-1865, 1865-1866, 1866-1867 y 1867- 1868 Senador por Almería, 1872 (2ª).


Este magistrado ilustrado fue uno de los liberales almerienses que más tiempo ocupó escaño en el Congreso de los Diputados y en el Senado durante el siglo XIX. Su figura ha sido considerada como una “rara síntesis de vocación y entrega por Andalucía” en sus vertientes cultural, política y económica. Sus preocupaciones estuvieron vinculadas a dos problemas latentes en Andalucía: la mejora del campo y los campesinos, y la navegación por el río Guadalquivir. Aunque los estudios y aportaciones sobre la historia y aprovechamiento del río Guadalquivir venían de antiguo, el proyecto de su aprovechamiento integral pudo convertirse en realidad gracias a las aportaciones de Miguel Chacón desde la tribuna de la Sociedad Económica de Amigos del País de Sevilla en la época del maquinismo industrial. Fue el primer director elegido de esta sociedad hispalense y bajo su iniciativa se estableció una diputación permanente con el fin de coordinar propuestas, sugerencias y peticiones que llegasen desde cualquier punto de Andalucía e hicieran referencia a proyectos a realizar en cualquier parte de la región,

Nació en el pueblo almeriense de Adra el 28 de mayo de 1798 en el seno de una familia de afrancesados. Su padre, Juan de Mata Chacón, fue fusilado en Otívar (1811), en plena Guerra de la Independencia, a manos de las guerrillas de la Alpujarra por formar parte de una partida de afrancesados. Miguel Chacón ingresó en el Real Colegio de San Bartolomé y Santiago, en octubre de 1814, para cursar estudios en la Universidad de Granada. La persecución absolutista que siguió a la vuelta de Fernando VII hizo que prolongase durante unos años sus estudios, dedicándose al conocimiento de la Filosofía, las Artes y el Derecho. Allí tuvo como condiscípulos a Ríos Rosas, los Benavides y Seijas Lozano. Obtuvo el título de bachiller en leyes en 1819 y marchó a Madrid para matricularse en Jurisprudencia en el Colegio de San Isidro, ampliando sus estudios de economía y francés en la Sociedad Matritense de Amigos del País. Durante estos años entró en contacto con los sectores liberales madrileños.

El pronunciamiento de Riego le cogió en Madrid y marchó inmediatamente a Adra para participar en los nuevos acontecimientos políticos que se avecinaban. Los liberales lo nombraron capitán comandante de la milicia local y como escribe el biógrafo Vargas Machuca, “trocando la espada por los libros, y su bufete por la sala de cuartel, se convirtió en un militar, y de la última clase. para defender su patria al lado de los valientes soldados que defendían con valor la Constitución del año 12, en el de 1822, presentándose voluntariamente al general Villacampa, Capitán General de Granada, con el equipo, caballo y armas de guerra de que se había provisto a costa suya para no gravar en nada a la nación”[1] . De esta manera apareció en el Regimiento de Dragones del Rey y siguió la carrera de armas como simple soldado, hasta que en el año 1823 fue herido de bala de fusil y de un sablazo en la acción de Montefrío. Tras su recuperación, estuvo en las refriegas de Jaén y Jódar, donde cayó prisionero de los franceses que habían invadido España para restablecer el absolutismo Al ser liberado de la prisión, volvió a Adra y ayudó a los liberales que pretendían emigrar. Se alejó de su pueblo natal para evitar las represalias, matriculándose de nuevo en la Universidad con la intención de ampliar estudios en Derecho. En Granada fue encarcelado imputándosele estar complicado en una conspiración liberal.

Aplacada la exaltación absolutista inicial, Miguel Chacón vuelve a Adra donde se dedicó a la dirección de sus propiedades y a las inversiones mineras. En 1829 logró el título de abogado en la Real Chancillería de Granada, siendo nombrado al año siguiente síndico procurador general del concejo abderitano. Según el biógrafo Vargas Machuca, cansado de las persecuciones de sus enemigos que permanentemente le imputaban la participación en conspiraciones contra Fernando VII, marchó a Málaga donde fue encausado por suponerle con intenciones de refugiarse en Portugal para ingresar en el ejército de D. Pedro. Enviado preso a Granada, pudo salir de la cárcel, gracias a grandes sumas de dinero, y volver a Adra escoltado por un piquete de soldados.

Después de la muerte de Fernando VII fue nombrado capitán comandante de la milicia urbana de Adra. Chacón colaboró con el nuevo consistorio de Adra y prestó importantes servicios, especialmente durante la epidemia del cólera. La regencia de María Cristina había creado nuevas expectativas y los ayuntamientos empezaron a nutrirse de personajes con nuevas sensibilidades ideológicas.

 

Elecciones y actividad parlamentaria

 

Abierto el Estamento de Próceres y Procuradores del Reino, la provincia de Almería lo eligió procurador por su circunscripción en las elecciones de 30 de junio de 1834, obteniendo 11 votos de los 14 votantes. Permaneció en el cargo durante las legislaturas de 1834-1835 y 1835-1836, cesando el 27 de enero de 1836. Con motivo del encierro de la Milicia de Madrid en la Plaza Mayor sublevándose contra el ministerio Toreno, fue preso e incomunicado el 18 de agosto de 1835 en la cárcel pública junto a Antonio Alcalá Galiano, Istúriz, el conde de las Navas y otros que en el Estamento de Procuradores habían hecho oposición al Gobierno y pedido reformas. A los pocos días fueron puestos en libertad, señalando el auditor de guerra que «ni sombra de delito había en lo que resultaba de lo actuado», Coincidiendo con la disolución del hemiciclo, fue nombrado magistrado de la Audiencia de Granada. El 26 de febrero de 1836 sería elegido nuevamente procurador por la circunscripción de Almería, permaneciendo en el cargo hasta el 26 de mayo de ese mismo año y en las elecciones de 13 de julio de 1836 volvería a representar a la provincia de Almería, pero la sublevación de los sargentos del Palacio de la Granja el 12 de agosto, exigiendo la restitución de la Constitución gaditana de 1812, terminaron por clausurar el Congreso de los Diputados.

Volvió Miguel Chacón a Adra y formó parte de la Diputación Provincial como diputado por el distrito de Berja, desde el 8 de octubre de 1836 hasta principios de 1837. En ese tiempo dirigió, como comandante de los milicianos movilizados, un batallón por las provincias de Granada y Jaén contra la partida carlista de Gómez, que había entrado en Andalucía. El día 25 de marzo de 1837 fue nombrado vocal de la Junta de Enajenación de edificios y efectos de los conventos. Asimismo, fue encargado de llevar a Madrid los libros de actas de la Diputación Provincial de Almería, constituida durante el Trienio Liberal, para que se depositaran en el ministerio de la Gobernación.

Fue trasladado como magistrado a la Audiencia de Albacete en enero de 1837, por no haberse adherido a las exigencias de los pronunciados en la ciudad de Granada en agosto de 1836. Chacón no había reconocido la soberanía de la Junta Gubernativa de aquella provincia por lo que fue cesado el 4 de agosto en la Audiencia Provincial. Sin embargo, consta que había prestado juramento a la Constitución de 1837 ante el Tribunal Supremo de Justicia. En Albacete permaneció tres años, exponiendo varias veces su vida ante la invasión de facciones carlistas en todo el territorio sobre el que tenía jurisdicción el Tribunal. El 1 de septiembre de 1837 le fue concedida la cruz supernumeraria de la Real Orden de Carlos II en “atención a sus antiguos y buenos servicios y a las pruebas constantes que tiene dadas a las instituciones vigentes y al trono de la señora Doña Isabel II”. Asimismo, se le ascendió a oidor de la Audiencia albaceteña.

Su interés por la política parlamentaria continuó y se presentó a las elecciones del 22 de septiembre de 1837 por la circunscripción de Almería, siendo elegido diputado y representando a esta provincia hasta el uno de agosto de 1839. Al finalizar este año el ministro de Gracia y Justicia, Arrazola, trasladó al magistrado Miguel Chacón a la Audiencia de Sevilla “para indemnizarle de los muchos daños y perjuicios que esperimentó (sic) en los tres años que había permanecido en Albacete, en la época de lo más horroroso de la guerra civil”.

En la ciudad hispalense entró en contacto con los sectores intelectuales, ingresó en 1840 en la Sociedad de Amigos del País, entabló gran amistad José M" Benjumea y Manuel M.ª Del Mármol, así como con el influyente grupo ilustrado-romántico que encabezaban relevantes personalidades como Alberto Lista, López Cepero y FJ. Reinoso. Estos personajes le abrieron las puertas para su ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de Sevilla.

Pese a sus éxitos intelectuales no abandonó las inclinaciones políticas, de modo que consigue ser nombrado senador por la provincia de Albacete en marzo de 1841. Aquel año lo cerró con su ingreso como socio de honor en la Sociedad de Amigos del País de Huelva. Permaneció como senador durante la regencia de Espartero (hasta 1843) y fue uno de los secretarios de la Cámara Alta. En abril de 1841 formó parte de la Comisión Mixta de senadores y diputados que trataron de conciliar las opiniones de ambas Cámaras sobre las disposiciones preliminares para el nombramiento de la regencia. En la tercera legislatura de 1843 fue admitido como senador por la provincia de Almería, prestando juramento el 18 de diciembre de 1843 y permaneciendo sólo durante esa legislatura de 1843. Además de formar parte de la mesa del Senado su actividad fue intensa. Participó en diversas comisiones e intervino especialmente sobre las disposiciones reglamentarias para el juramento de la Regencia.

En 1844, con los moderados en el poder, fue nombrado vocal de la Junta Calificadora de Títulos de Partícipes Legos en Diezmos, actividad vinculada a la desamortización. Poco después, en 1845, fue elegido director de la Sociedad de Amigos del País de Sevilla. Bajo su dirección la institución experimentó una intensa actividad científica y consiguió que el gobierno le entregase un convento para sede.

Miguel Chacón y Durán era ya un rico propietario almeriense cuyas rentas en tierras y ganado le producían más de 54.000 reales al año en 1841, sin contar su sueldo de magistrado. Poseía tierras y ganados en Adra, Alcolea del Río y Paterna, en la provincia de Almería, y en Murtas en la provincia de Granada. Pese a su carácter conciliador militó en el Partido Progresista. Emilio Tajueco se preguntaba en su obra Fisonomía del Congreso de 1851 respecto a la militancia de Chacón y Durán: “Creéis lectores que el Sr. Chacón milita en las filas del partido Moderado en que nosotros pertenecemos? Pues os engañáis. Divididos los liberales en dos bandos, Moderados y Progresistas, esto es amigos de la Corte, y amigos del Pueblo (...)Chacón y Durán no vaciló en agruparse a la bandera del Progreso. Sin embargo, no se crea que por que sea amigo del pueblo, por que aspire a que se ensanche el círculo de sus libertades, porque sueñe con reformas en el orden Civil y militar, es menos defensor del Trono, de sus prerrogativas y derechos. Sabe hasta dónde deben alcanzar las pretensiones de un liberal español”.

Durante la década moderada fue diputado por el distrito almeriense de Berja y senador vitalicio. La geografía electoral había quedado marcada por los distritos uninominales y Miguel Chacón volvió al Congreso de los Diputados tras las elecciones del 6 de diciembre de 1846 en las obtuvo la representación por el distrito de Berja, manteniéndose en el escaño hasta el 4 de agosto de 1850. Durante 1848 trabajó en diversos proyectos de la Sociedad Económica de Amigos del País de Sevilla entre los que destaca la creación de una cátedra de Fisiología e Higiene. En ese mismo año la Sociedad Matritense lo nombró socio de mérito, fue designado presidente de la Audiencia de Albacete, cargo que rechazó para continuar en Sevilla, e ingresó en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Como escritor y poeta participó en la Corona Poética (1849), dedicada al afrancesado sevillano Alberto Lista, junto a otros escritores como Amador de los Ríos Ariza, José Fernández Espino o Rodríguez Zapata.

A principios de 1850, dentro de la Sociedad Económica, Chacón elaboró un informe a la reina Isabel II sobre la situación de los latifundios y su abandono por los propietarios. Estudio profundo que planteaba la mejora del campo andaluz bajo el principio de ayudar a los jornaleros. En él señalaba la obligación de los propietarios de residir en la zona de las propiedades agrícolas y en caso contrario la denuncia del abandono de las mismas; la fijación de un salario mínimo para los jornaleros de 3.000 reales anuales y una paga extra de beneficios; la asistencia médica a los jornaleros mediante la asignación de un facultativo por entidades agrícolas; la planificación de una política de expropiaciones y parcelaciones y la fijación de gravámenes sobre la renta de la tierra.

Las medidas solicitadas en el informe no prosperaron, pero Miguel Chacón prosiguió su labor en pro de la mejora del campo andaluz emitiendo otro informe sobre la necesidad de crear un Banco Agrícola, similar al que ya existía en Jerez, cuya misión era proteger la pequeña y mediana empresa agrícola y facilitar préstamos blandos a los campesinos. Su apuesta no se hizo esperar, al poco tiempo fundaba el Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Sevilla, siendo nombrado presidente del mismo. En la legislatura de 1848-1849 se había familiarizado con esta cuestión al formar parte en el Congreso de los Diputados de una comisión referente a los Montes de Piedad. Consecuente con su ideario, cedió sus derechos sobre diversas rentas eclesiásticas que poseía en Adra, mejoró las condiciones de sus colonos e implantó un nuevo sistema de viviendas de alquiler para los mismos. El 27 de julio de 1850, un poco antes de marchar para Almería para concurrir de nuevo a las elecciones, recibió un homenaje en la Real Academia de Buenas Letras y Nobles Artes de Sevilla por su labor. Días después cesaba como diputado y concurría en la Baja Alpujarra a unas nuevas elecciones, que se celebraron el 31 de agosto de 1850, siendo diputado por el distrito de Berja durante la legislatura que se abrió el 31 de octubre de 1850 y se cerró el 7 de abril de 1851. Por este tiempo volvió a ser nombrado presidente de la Sala en Albacete y, tras su toma de posesión en la audiencia manchega y en el hemiciclo madrileño, volvió a Sevilla donde revalidó su nombramiento como director de la sociedad económica.

Durante su nueva etapa en la sociedad económica, Chacón se centró en el fomento de la industria, participando en la Exposición Industrial de Londres. En reconocimiento de sus trabajos la sociedad económica lo nombró presidente de honor y el Gobierno le concedió la gran cruz de la Orden de San Juan de Jerusalén y lo designó presidente de la Audiencia de Valladolid, con ánimo de atraerlo cerca de la Corte. Estos ascensos eran el preámbulo a su nombramiento como ministro togado del Tribunal Mayor de Cuentas. Mientras tanto, volvió a representar al distrito de Berja durante la legislatura de 1851-1852 y en las sesiones del 1 y 2 de diciembre de 1852 en que se abrió y se cerró aquella legislatura por disolución de las Cortes.

Chacón buscó los medios para no dejar Sevilla y el Gobierno le concedió en 1852 su renuncia a la plaza vallisoletana, restableciéndolo como presidente de la Sala Primera de la Audiencia Hispalense. Durante este tiempo trató de concluir los trabajos que tenía empezados en la sociedad económica. Sus estudios se centraron en infraestructuras de gran importancia para la Baja Andalucía: el proyecto de construcción de la línea férrea Sevilla-Córdoba y el proyecto de canalización del río Guadalquivir en su tramo Sevilla-Bonanza. En ambos casos, su intención era agilizar las comunicaciones para revitalizar el tráfico de productos y facilitar el comercio. Los dos proyectos de comunicaciones fueron expuestos en la sesión del 30 de abril de 1852 el proyecto de canalización del Guadalquivir lo realizó en colaboración con el ingeniero Canuto Corroza, y el trazado de la vía férrea Sevilla-Jerez con apoyo de Santiago Arce y del industrial Narciso Bonaplata.

El avance de estos estudios y sus esfuerzos por dinamizar el progreso en la vida sevillana le valió su recibimiento en la Real Maestranza de Caballería, así como su ingreso en diversas instituciones culturales: la Real Academia de San Isidoro, la vicepresidencia de la Real Academia de Buenas Letras, la Academia de Emulación y Fomento, la Academia de Medicina y Cirugía, así como en la Academia de Ciencias Exactas y Naturales.

La convocatoria de unas nuevas elecciones para el 4 de febrero de 1853 le llevó a presentarse y obtener de nuevo el escaño por el distrito de Berja, aunque en esta ocasión, al ser nombrado senador vitalicio del Reino por real decreto de 12 de febrero de 1853, no presentó el acta y el Gobierno convocó nuevas elecciones en el distrito, siendo sustituido por Vicente Sáenz de Llera. Su presencia en el Senado se prolongaría a lo largo de todas las legislaturas hasta la de 1867-1868, con la sola interrupción del Bienio Progresista que fue elegido diputado por la circunscripción de Almería.

Miguel Chacón se despidió definitivamente de la sociedad económica hispalense y de los amigos que cultivó en la ciudad en 1853. Con el Bienio Progresista volvió al Congreso de los Diputados en representación de la provincia de Almería, tras la elección parcial llevada a cabo el 9 de diciembre de 1855 como consecuencia de la renuncia al acta por enfermedad de Juan Antonio Orozco Baños. Permaneció en el Congreso hasta el 2 de septiembre de 1856.

Con la vuelta a Madrid se volcó de lleno en la Sociedad Matritense y en la Real Academia de Jurisprudencia. Su labor profesional fue reconocida en 1855 con la concesión de la Gran Cruz de San Fernando. La finalización de la legislatura y el desplazamiento político de Chacón y Durán por la nueva situación política le hicieron marchar a Adra. En su villa natal perfeccionó sus teorías económicas sobre la tierra, aplicando diferentes mejoras de colonato en sus fincas del Trebolar.

En 1857 volvió al Senado y continuó trabajando en el Tribunal Mayor de Cuentas, especialmente tras la actividad generada con la desamortización de Madoz. Una recaída en su salud le obligó a volver a Adra para liberarse de parte del trabajo. En 1859, agobiado por los achaques, se retiró del Tribunal de Cuentas, siendo recompensado con la concesión de la Cruz de Isabel la Católica. En este mismo año se publicó su Proyecto de navegación del Guadalquivir y en 1861 ingresó como caballero de la Real Orden de Alcántara y fue nombrado magistrado de la Audiencia Territorial de Madrid.

Su trabajo se centró a lo largo de los sesenta en las comisiones del Senado y en la judicatura. En la Cámara Alta formó parte de la comisión que estudió el proyecto de ley sobre el ferrocarril de Zaragoza a Ecatrón. Caballero de la Orden de Alcántara (1861) y caballero de la Orden de Calatrava (1862), la Unión Liberal le nombró miembro del Tribunal Especial de Órdenes Militares en septiembre de 1862. La salida del general O’Donnell del Gobierno en 1863 le hizo presentar su dimisión, siendo honrado con el título de gentilhombre de Cámara del rey, así como Auditor Honorario de Guerra.

En las elecciones de 1864 apadrinó, por el distrito de Berja, a su primo, el laujareño y unionista Bernardo de Toro Moya, que salió elegido por dicho distrito, iniciando una intensa vida parlamentaria en representación del distrito y la provincia de Almería. La actividad en el Senado de Miguel Chacón durante la legislatura de 1864-1865 se concretó en la participación en las comisiones referentes a autorizar a la Diputación Provincial de Logroño para contratar un empréstito con destino a carreteras y edificios o la que estudió el proyecto de ley relativo a autorizar a la Diputación Provincial de Sevilla para contratar otro empréstito. En la legislatura de 1865-1866, aunque faltó a las sesiones por una desgracia familiar, fue designado para asistir al sepelio del duque de Rivas y formó parte de otras comisiones como la de presupuestos o la que estudió el proyecto de ley concediendo un anticipo a la empresa del canal de Urgel. Durante la legislatura de 1866-1867 fue miembro y secretario de la comisión para el proyecto de ferrocarril de Mengíbar a Granada y en la de 1867-1868 formó parte de la Diputación que felicitó a S.M. por el matrimonio de la Infanta Doña María Isabel.

Durante los primeros momentos del Sexenio Democrático se mantuvo expectante y en 1869 se jubiló como magistrado. Miguel Chacón se acercó a las posiciones de Prim, siendo uno de los principales apoyos a la candidatura de Amadeo de Saboya. Su influencia en ciertos sectores políticos y diplomáticos se puso de relieve cuando el papa Pio X le concedió el título de conde de Chacón el 31 de mayo de 1870. Como gentilhombre de Cámara fue de los primeros que en enero de 1871 recibió al rey Amadeo I. El nuevo monarca aprobó la conversión del título pontificio en título de Castilla el 20 de julio de aquel año. Animado por la nueva etapa se presentó a las elecciones del 15 de abril de 1872 saliendo elegido senador por la provincia de Almería por última vez con 87 votos de los 167 votantes. Sin embargo, la salida del monarca en 1873 y la proclamación de la República le apartaron definitivamente de la vida pública.

Entre 1873-1874 Chacón volvió a frecuentar Adra, dedicándose al mundo de los negocios, comprando y vendiendo tierras e invirtiendo en diferentes negocios mineros. El Boletín Oficial de la Provincia de Almería de 6 de marzo de 1872 lo señala como uno de los cincuenta mayores contribuyentes, ocupando la decimocuarta posición al pagar cerca de 2.000 pesetas de contribución por sus tierras e inmuebles en Adra y Alcolea del Río. Durante este tiempo vio clara la opción alfonsina, la apoyó y se convirtió en uno de los cortesanos que acompañó a Alfonso XII en los primeros años de su reinado. El conde de Chacón asistió a la boda de Alfonso XII y Mercedes de Orleans y al entierro de esta, acompañando al Rey en su soledad al Real Sitio de San Ildefonso, lugar en donde le sorprendió la muerte el 24 de agosto de 1878.

Elegido procurador y diputado en Cortes en nueve ocasiones, senador en tres y designado senador vitalicio, su vida parlamentaria abarcó casi cuarenta años, superando el reinado de Isabel II, y convirtiendo a este político liberal en uno de los referentes de la burguesía liberal ilustrada andaluza.

 

Esto es una cita extensa, por lo que debería ir en un párrafo distinto y con sangría a ambos lados.





Política de Privacidad | Aviso Legal | Versión: 2.2.2 | 28/06/2024