Bernardo de TORO  Y MOYA


TORO Y MOYA, Bernardo de (Laujar de Andarax (Almería), 1819 - Almería, 1883). Diputado por Berja (Almería), 1864 Diputado por Almería, 1865, 1869, 1879 y 1881 Diputado por Canjáyar (Almería), 1871, 1872 y 1876.


Jurista, filósofo y hombre de las letras es una de las personalidades más significativas de la política almeriense de finales del reinado de Isabel II, el Sexenio Democrático y los primeros años de la Restauración. Vinculado a la Unión Liberal se abrió hueco en la política parlamentaria en 1864, en representación del distrito almeriense de Berja, y cerraría su periplo por el Congreso de los Diputados en 1883 en el seno del partido fusionista de Sagasta.

Nació en Laujar de Andarax (Almería) el 26 de marzo de 1819 en el seno de una familia acomodada. Entre sus familiares se encontraba el diputado y senador almeriense Miguel Chacón y Durán. Realizó sus primeros estudios en el Seminario Diocesano de Almería, donde cursó Filosofía y fue compañero de Francisco Salmerón y Alonso. Abandonó la carrera eclesiástica y estudió Derecho en la Universidad de Granada. Amplió sus estudios de Filosofía y obtuvo los grados de regente de segunda clase de las asignaturas de Lógica y de Geografía. Alcanzó todos sus grados académicos, bachiller en Filosofía y Derecho, licenciado, doctor en Derecho y regente, con un expediente académico brillantísimo.

Apenas terminó la carrera de Derecho se incorporó al Colegio de Abogados de Granada y adquirió renombre como jurista. Fue director del Colegio Nuestra Señora de las Angustias y la Universidad de Granada le nombró catedrático sustituto del noveno año de jurisprudencia. Publicó en esos años las obras “Elementos de Lógica” (1846), y “Nociones de Derecho Penal español” (1848). Por aquel tiempo pronunciaba conferencias y desempeñó el cargo de secretario de la Escuela de Jurisprudencia y Filosofía. Fue socio fundador del Liceo Artístico y Literario y vicepresidente de la sección de Ciencias y Letras. Llegó a estar en la terna de la cátedra de Psicología, Ideología y Lógica de la Universidad de Granada.

Desde l850 tuvo abierto bufete en Madrid, alcanzando gran reputación en los trabajos forenses. Vinculado a la Unión Liberal elevó al Congreso de Diputados, con motivo de las elecciones de 1863, una protesta de diversos electores del distrito de Berja, protestando por las irregularidades y coacciones producidas en el distrito. Hizo su entrada en la vida parlamentaria en 1864, apadrinado por Miguel Chacón y Durán y en contra de la opinión del Gobierno de Narváez.

Se sumó a la revolución de septiembre de 1868 desde sus posiciones unionistas y fue el candidato más votado por la circunscripción de Almería —unos 27.057 votos— en las primeras elecciones democráticas del 15 de enero de 1869. La provincia fue dividida en dos circunscripciones y Toro y Moya presentó su candidatura por la de Almería en el bloque gubernamental junto a Francisco Salmerón y Alonso, Francisco Jover y Berruezo y Rafael Carrillo y Gutiérrez.

Los resultados de las elecciones del 24 de agosto de 1872 no le fueron favorables con los radicales de Ruiz Zorrilla en el poder. En esta ocasión pugnó infructuosamente por el acta de Canjáyar con el radical Francisco Salmerón y Alonso que logró los votos y el escaño de su tierra natal. Ausente del Congreso durante la Primera República, siguió los pasos de Sagasta hasta que a los pocos meses de la Restauración se unió al liberalismo-conservador y se encuadró en el llamado grupo centralista que lideraba Alonso Martínez. Posteriormente en 1880 volvería al fusionismo de Sagasta con el que se mantuvo hasta su muerte.

El conservadurismo almeriense mostró una profunda división en las nuevas elecciones de 1879, especialmente en la recién creada circunscripción de Almería, integrada por los viejos distritos de Almería, Canjáyar y Gérgal. Bernardo de Toro y Moya estuvo en las filas ministeriales frente al viejo moderantismo de Bernabé Morcillo de la Cuesta y logró volver al Congreso de Diputados, representando a la circunscripción de Almería junto al constitucionalista Carlos Navarro Rodrigo y el ministerial Federico Luque de Velázquez.

 

Elecciones y actividad parlamentaria

 

Las elecciones del 22 de noviembre de 1864 fueron muy disputadas en el distrito de Berja, su tierra natal. Unos meses después diría en el Congreso que “sus comitentes supieron vencer, en una lucha desigual y violenta, no solo las influencias ministeriales, sino al gobernador de la provincia que no omitió esfuerzo para que triunfase su contrincante el Sr. Barroeta”. Su primer discurso ante el Congreso de los Diputados, sobre el dictamen de las actas del distrito de Ayamonte (Huelva) que daban el escaño a un diputado provincial sin aplicarle las incompatibilidades, llamó poderosamente la atención de la Cámara y en la prensa. El Diario Español, en su edición de 31 de diciembre de 1864, escribía: «El interés de la sesión lo reasumió por completo el excelente discurso que pronunció el Sr. Toro y Moya, que planteó una importantísima cuestión de derecho político, y que lo hizo con grande desembarazo y no menos facilidad y corrección.». El Gobierno, periódico gubernamental y contrario a las ideas del diputado almeriense, señaló que Toro y Moya demostró en su discurso que tenía títulos bastantes para ocupar en él un puesto distinguido.

Durante su primera legislatura (1864-1865), haciendo de oposición al Gobierno, puso de relieve sus dotes parlamentarias en la defensa de los intereses de la “marginada” provincia de Almería y la crítica a los presupuestos del ministerio de Guerra. Volvería a representar a la circunscripción de Almería en la legislatura de 1865-1866, tras las elecciones del 1 de diciembre de 1865.

Participó activamente en las Cortes Constituyentes de 1869 y se pronunció, siguiendo al comité de la Unión Liberal de Almería, a favor de la candidatura del duque de Montpensier para nuevo rey de España.

La división electoral en distritos uninominales le llevó a presentar su candidatura por el distrito de Canjáyar en las siguientes elecciones del 8 de marzo de 1871. En los debates internos que polarizaron al bloque constitucional democrático se posicionó con el constitucionalismo de Sagasta y con él volvió a ser elegido diputado a Cortes por Canjáyar en las elecciones del 2 de abril de 1872.

Entró en las primeras Cortes de la Restauración con la calificación de ministerial, alcanzando el acta del distrito de Canjáyar, en pugna con el radical-republicano José Andrés Tortosa, en las elecciones de enero de 1876. Tomó parte muy activa en la nueva legislatura que alumbró la Constitución de 1876. La dimisión del gobierno de Cánovas en marzo de 1879 y la subida al poder del gabinete conservador Martínez Campos-Silvela supuso la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones para el 20 de abril de aquel año.

La vuelta de los centralistas de Alonso Martínez al lado de Sagasta en 1880 le situó en las mejores condiciones para regresar al Congreso de los Diputados con los fusionistas en el poder. Representó de nuevo a la circunscripción de Almería, tras las elecciones de agosto de 1881, junto al fusionista Sebastián Pérez García y el conservador Carlos María Huelin. Fue el candidato más votado de la circunscripción de Almería. Los gubernamentales perdieron las elecciones en la capital, ante la presencia de la candidatura de Nicolás Salmerón y Alonso, que aún estaba en el exilio, pero barrieron en los pueblos gracias al caciquismo y la “influencia” del gobernador fusionista Miguel Roselló. Sería la última vez que concurrió a unas elecciones y al Congreso de los Diputados pues murió en 1883, a los 64 años.




Elementos de psicología, ideología y lógica. Granada, Imprenta de Benavides, 1846. Nociones de Derecho Penal español. Granada, Imprenta de los Sres. Astudillo y Garrido, 1848.


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