El origen remoto de la familia Torre Marín puede rastrearse en un artículo del profesor Sánchez Ramos. En la última mitad del siglo XVII Antonia Marín y Rubio, hija del Alcalde noble de Tíjola, Pedro López-Marín y Marín, se casó con Diego Martínez de la Torre. La hermana de Antonia, Francisca, contrajo matrimonio con Alonso Martínez de la Torre, hermano de Diego. Fue un doble enlace, y sus descendientes conformaron una poderosa rama familiar que consiguió, en tiempos de Carlos IV, la concesión del condado de Torre Marín.
A principios del siglo XVIII nace en Tíjola Rodrigo de la Torre Marín y Rubio (1706-1789), tío-abuelo de Francisco, que concede el condado de Torre Marín a su sobrino, Luis de la Torre Marín. Rodrigo de la Torre Marín es hijo de Simón de la Torre Marín y de Isabel Romera, ambos hidalgos. Estudió Rodrigo en el Colegio de San Miguel de Granada y en el Colegio Mayor de Cuenca, dependiente de la Universidad de Salamanca. Finalizados sus estudios de Derecho consiguió la cátedra en dicha universidad. Inició la carrera judicial el 7 de mayo de 1748 al obtener el cargo de Alcalde de la sala de hijosdalgo de la Chancillería de Granada en sustitución de Valcárcel. Posteriormente ocupa, en la misma Chancillería, el cargo de Oidor el 22 de agosto de 1752 sustituyendo a García Valdés. El 27 de abril de 1762 es nombrado Regente de la Audiencia de Barcelona y cinco años después, el 15 de noviembre de 1767 es nombrado Consejero del Consejo de Castilla; finalmente ocupa el cargo de Consejero de Cámara el 23 de octubre de 1785. Este último puesto otorgaba la facultad de proponer el nombramiento de cargos de índole judicial y política y era el rey el que finalmente los concedía o no. Rodrigo de la Torre Marín falleció sin tener descendencia el 12 de noviembre de 1789. Un día después de su muerte se publica la noticia de la concesión de un título de Castilla “para un sobrino, con facultad de redimir la media anata y lanzas, por la particular circunstancia de Decano Asistente, y Lector de Escrituras”. Varios días más tarde apareció la noticia de su muerte en el mismo medio. Se hacía una breve reseña de la vida del consejero, de los cargos que había ostentado en vida y de la confianza que S. M. había depositado en él. Resaltaba además los 42 años de servicio desempeñados con “integridad, zelo y literatura”.
El sobrino a que hacía referencia la “Gaceta de Madrid” era Luis Manuel Marcelino Ramón de la Torre Marín y Molina de la Torre, Rubio y Almansa, I conde de Torre Marín. Nació en Tíjola el 18 de enero de 1761 y era hijo de Luis de la Torre Marín y Vázquez, nacido el 13 de diciembre de 1707, también natural de Tíjola y Regidor perpetuo de la ciudad de Almería por Real despacho de Felipe V dado en Aranjuez el 29 de mayo de 1742, y de Joaquina Molina de la Torre y Almansa, nacida el 21 de julio de 1740, natural de Purchena. Su abuelo paterno, Simón de la Torre Marín, era natural de Tíjola, y su abuela paterna, María Ana Vázquez, de Almería. Su abuelo materno, Salvador de Molina, era natural de Purchena, y su abuela materna, María Teresa de la Torre, también de Tíjola. Ya figuraba en el Padrón de Nobles de la ciudad de Almería de 1783. El título de conde de Torre Marín fue creado por Real Cédula de Carlos IV de 28 de febrero de 1790, junto al de vizconde de Molina, que fue cancelado.
El I conde de Torre Marín se casó en Granada en primeras nupcias (02.02.1783), con María de la Presentación Castillejo y Alarcón, nacida en esa ciudad el 21 de noviembre de 1760. Su esposa era descendiente, por línea paterna, de los Marín de Poveda. Los padres de su esposa eran Francisco de Oviedo y Castillejo, natural de Granada, caballero veinticuatro, maestrante de la de Granada, sobrino de Tomás Marín de Poveda, nacido el 10 de marzo de 1727, y María Josefa Alarcón y Benirmeu, también de la misma ciudad, nacida el 24 de diciembre de 1730. María de la Presentación Castillejo testó en Granada ante el notario Miguel Eugenio de Federico el 18 de marzo de 1800. Al fallecer su esposa el conde solicitó nueva licencia de matrimonio el 30 de agosto de 1803, para casarse, en segundas nupcias, con Estefanía Lozano Gaytán, viuda de Juan Soriano Rodríguez. No nos consta descendencia de este último matrimonio. Del primer matrimonio nacieron 6 hijos cuyos nombres fueron Francisco, Luis, José, Rafael, María del Mar y María Encarnación de la Torre Marín y Castillejo. Luis y María Encarnación fallecieron antes de que el conde hiciera testamento. Su hija María del Mar se casó con Pedro de Alcántara Nin de Cardona. El I conde de Torre Marín falleció el 10 de enero de 1827 y su hijo Francisco heredó el título. Testó en Almería el 15 de septiembre de 1824 ante el notario José María Pérez; los albaceas fueron sus hijos y su yerno; entre los testigos estaban Antonio María de Aguilar, caballero de la orden de Carlos III y Joaquín María Talens, vecinos de Almería. En su testamento dejó un quinto de sus bienes a su hija María del Mar y un tercio de los mismos a sus hijos José y Rafael. Rafael recibió menos del tercio porque ya había obtenido un anticipo de su herencia para conseguir la plaza de Administrador de Correos en San Felipe de Játiva. A cada una de sus nietas (María del Mar y María de la Presentación) les dejaba 4.000 rs. En un codicilo de 2 de septiembre de 1825 añade al reparto de la herencia una hacienda y un censo en Purchena.
Francisco de la Torre Marín y Castillejo, II conde de Torre Marín, nació en Almería el 28 de diciembre de 1783. Heredó el título de su padre al morir éste (10.01.1827). Realizó sus estudios en la Universidad Literaria de Granada, donde cursó latinidad, filosofía, literatura, ciencias y bellas letras y en los exámenes públicos que los estudiantes sufrían demostró suficientemente sus conocimientos.
El II conde de Torre Marín se casó en Almería en el año 1805, con María del Carmen Fernández de Heredia y Begines de los Ríos, hija del conde de Heredia Spínola, que era caballero de la orden de Carlos III y administrador de rentas de Almería, y hermana del conde de Ofalia, nacida en Granada el 6 de abril de 1782 y fallecida el 24 de agosto de 1834. Cuando solicitó la licencia de casamiento, el alcalde mayor de Almería hizo un memorial de los méritos de Francisco. De este matrimonio nacieron Francisco de Paula (Almería, 07.11.1807-Madrid, 27.05.1861), Luis (que murió casi inmediatamente después de nacer), Narciso (02.10.1810-01.10.1895) y María del Mar de la Torre Marín y Fernández de Heredia (Almería, 02.04.1813-Madrid, 09.04.1874). Ésta última contrajo matrimonio con Diego María Chico de Guzmán y Figueroa, I conde de Campillos, creado por Real Despacho de Isabel II el 31 de enero de 1868; tuvieron un hijo llamado Ricardo, pero murió. Narciso de la Torre Marín heredó el título en 1867, a la muerte de su padre.
Al morir su primera esposa, Francisco de la Torre Marín se casó en segundas nupcias con Emilia Moldenhauer y Brandes, que falleció en Madrid el 10 de febrero de 1880, señora que pertenecía a la Real Orden de Damas nobles de la Reina María Luisa desde el 19 de noviembre de 1866. En la “Guía de Forasteros en Madrid” de 1868 ya aparece como condesa viuda de Torre Marín. Emilia Moldenhauer debe estar relacionada con la familia de Ferdinand Moldenhauer, químico y farmacéutico alemán, que fijó su residencia en Garrucha para resolver los problemas que habían surgido en la explotación de algunas minas de propiedad inglesa.
El II conde de Torre Marín hizo testamento (31.12.1845) ante Antonio de los Ríos, notario de Madrid. Falleció de fiebre gástrica tifoidea.
Ingresó como cadete en el Regimiento de Dragones de Almansa el 1 de abril de 1802 y un año después solicitó la licencia “por no acomodarle seguir la carrera de las armas”. Según Ovilo y Otero, ostentando este grado le sorprendió la Guerra de la Independencia (1808-1814) y durante la misma se ocupó de varias comisiones facultativas que le encomendaron sus jefes; al finalizar la guerra era Sargento mayor. Éstos últimos datos no constan en su hoja de servicios militar.
La familia Torre Marín poseía un palacio de la céntrica plaza de las Flores almeriense y haciendas en la vega de Almería. Francisco heredó el vínculo de Rubio y el mayorazgo de su padre. Es obvio decir que poseían un gran patrimonio y disponían de bienes en la propia capital, y en los pueblos almerienses donde forjaron su fortuna y ascenso social. En 1849, sólo en la ciudad de Almería y su término municipal poseía bienes urbanos y rústicos por valor de 742.998 rs. que le rentaban 38.260 rs. En Tabernas, término de Gérgal, tenía bienes tasados en 21.190 rs. que le rentaban 1.060 rs. También tenía bienes en Serón, Oria, Purchena, Pechina, Tíjola y Armuña. El valor de las fincas ascendía a 281.500 rs. que le rentaban 47.200 rs. En 1849 acreditó obtener una renta de 83.226 rs. por sus posesiones y pagaba una contribución de 6.543 rs. y 26 mrv. lo cual es bastante inferior a lo que realmente poseía. Todo esto sin contar los bienes que tenían en Madrid y la cesantía de 7.500 rs. anuales que disfrutaba por haber sido Contador General de Cruzada. Su segunda esposa había comprado acciones del Banco de España.