Abú Bakr  IBN TUFAYL


IBN TUFAYL, Abú Bakr (Tíjola, Sin datos - Marraquech, 1185). Médico y filósofo.


El que fue uno de los principales autores andalusíes, con gran influencia en el Occidente latino, en el que fue conocido como Abubacer, se ha tenido como originario de Guadix, si bien, en realidad, él y su familia eran oriundos de Tíjola (Almería). En Guadix comenzó su actividad profesional y por eso se le dio el gentilicio de al-Wadiashi, que lo relaciona con esta ciudad granadina.

Su familia pertenecía a la tribu árabe de los Banú Qays, que nos consta que estaban establecidos en territorio almeriense desde los primeros tiempos de al-Ándalus. La prueba de que era árabe la encontramos en que el califa almohade le encargó un poema con la intención de convocar y movilizar a las tribus árabes durante los preparativos de la campaña militar que, en 1170-72, tenía como objetivo reducir a Ibn Mardanish y controlar el Levante andalusí.

Su padre, Abdalmálik, ejerció como docente en Guadix y en Almería durante la primera mitad del siglo XII, tras haberse formado en Almería, Córdoba y Jaén con diversos maestros.

Abú Bakr Ibn Tufayl estudió derecho islámico, además de medicina, disciplina en la que mostró un gran interés por la cirugía. Entre sus maestros se citan a ar-Rushati, Abdalhaqq Ibn Atiya y Abú l-Fadl Ibn Sháraf; todos ellos en Almería.

Durante el gobierno independiente de Ibn Milhán en la región de Guadix y Baza, en el periodo de las segundas taifas que se produjo tras la caída del Imperio almorávide, trabajó en esa taifa, dedicando panegíricos a sus gobernantes. Tras el reconocimiento de la autoridad almohade en 1151-52, comenzó su relación con esta dinastía bereber, primero como secretario del gobernador de Granada, el sayyid Abú Saíd Uzmán, uno de los hijos del califa Abdalmumin, y luego para el que fue el segundo califa almohade, Abú Yaaqub Yúsuf (g. 1163-84). Fue su visir y su médico de cámara. Ésta es la época más importante de su vida, pues con este sultán, célebre por su inclinación al saber, mantuvo una estrecha relación.

Fue Ibn Tufayl quien presentó en la corte almohade a Ibn Rushd/Averroes y el que le pidió que comentase a Aristóteles, por el que estaba muy interesado el califa Abú Yaaqub Yúsuf, dada su afición a la filosofía.

Al fallecer en Marraquech el 16 de diciembre de 1173, su amigo el jurista y teólogo almeriense Ibn as-Saqr, compuso una elegía desde Sevilla, donde pasaba largas estancias con el califa, y se la envió a los hijos del difunto dándoles el pésame.

Hacia el año 1182, a causa de su avanzada edad, cedió el cargo de médico del califa a Ibn Rushd, entregándose entonces a una vida de retiro y meditación, en la que, al parecer, también participaba Abú Yaaqub.

En la campaña de Santarén en 1184, el califa almohade Abú Yaaqub resultó herido y terminó por fallecer en Sevilla, sucediéndole su hijo Abú Yúsuf Yaaqub, más conocido como al-Mansur. Ibn Tufayl fue acusado de haber envenenado al califa difunto y, por temor o, directamente, por sufrir exilio, se recluyó en su casa de Tíjola. No obstante, cuando falleció en 1185-86, se encontraba en Marraquech, donde recibió sepultura. A su sepelio asistió el califa Abú Yúsuf Yaaqub en señal de reconocimiento.

Dejó descendencia, pues conocemos los nombres de dos hijos: Abú Muhámmad Abdállah, que ejerció de secretario para los almohades y que compuso una especie de antología geográfico-literaria al modo de la realizada por al-Hiyari, parecida, por tanto, al Mugrib de Ibn Saíd; y Abú Zakariyá Yahya, que conocemos por la descendencia que dejó.

Ibn Tufayl compuso diversas obras, además de poesía. Se le atribuye una epístola sobre el alma, que no se ha conservado. Si, ha llegado a nosotros, aunque en mal estado de conservación, parte de la uryuza (poema nemotécnico en forma de pareados que utiliza el metro ráyaz) que escribió sobre medicina. Su gran obra, por la que es ahora conocido y reconocido es la Epístola de Hayy b. Yaqzán sobre los secretos de la sabiduría oriental o iluminista, más conocida como El filósofo autodidacta desde que la tradujera al latín Eduard Pococke y fuera publicada en Oxford en 1671. Esta novela filosófica (se puede calificar así y en ese sentido es muy innovadora) es la obra clásica árabe más veces traducida y a un mayor número de lenguas diferentes, solo por detrás de Las mil y una noches, lo que se entiende a la vista de la riqueza interpretativa que permite. En una obra breve, eludiendo el escribir un tratado filosófico que podría haberlo comprometido a él y a su amigo el califa, Ibn Tufayl trata numerosas cuestiones de especial trascendencia, en especial desarrolla su particular teoría sobre el conocimiento. Se muestra pesimista en cuanto a los valores de la sociedad y apuesta por una vida de retiro contemplativo, como él mismo llevó al final de su vida.

Bibliografía:
PUERTA VÍLCHEZ, J. M.; y LIROLA DELGADO, J. (2007), "Ibn Ṭufayl, Abū Bakr", Biblioteca de al-Andalus, 5, pp. 498-503 (nº 1260), Almería.



Lirola Delgado Jorge





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