Abú l-Qásim IBN MUSÁFIR  AL-WAHRANI


IBN MUSÁFIR AL-WAHRANI, Abú l-Qásim (Pechina, 949 - Almería, 1020). Comerciante de vestimentas que también se dedicó a la enseñanza y formó a importantes discípulos.


Su nombre completo era Abú l-Qásim Abdarrahmán (o Abdarrahim) b. Abdállah b. Jálid b. Musáfir al-Hamdani (al-Yudami debe ser un error, por la similitud en la escritura árabe) al-Wahrani y fue conocido como Ibn al-Harrar (el descendiente del sedero). El apelativo de Ibn al-Jarraz (el descendiente del zapatero) parece ser una errata por el parecido gráfico de los dos apodos en árabe.

El gentilicio de al-Wahrani lo relaciona con Orán, ciudad fundada por los marinos andalusíes en el año 902, por lo que hemos de pensar que sería descendiente de uno de aquellos marineros que fundaron Pechina y también Orán para facilitar el comercio entre las dos orillas. En su cadena genealógica aparecen tres antepasados, remontándose el último, Musáfir, a finales del siglo IX. El nombre propio de este antepasado es raro en árabe; significa "Viajero".

Al-Hamdani es un gentilicio correspondiente a una tribu árabe del Sur cuyo asentamiento consta en la cora de Elvira, especialmente en Alhendín (topónimo que deriva de ese gentilicio árabe), si bien parece que él lo portó por relación de clientela.

Nació y vivió en Pechina, cerca de la casa de Ibn Abí l-Hisn, del que, por ahora, no sabemos nada, pero que debió ser importante al ser tomado como referencia. Tenía fama de ser hombre virtuoso que se ganaba la vida comprando vestidos en Pechina, seguramente de seda, aunque uno de sus biógrafos indica que eran de lino, que arreglaba y que luego transportaba y vendía en Córdoba, la capital del califato omeya. También llevaba consigo sus libros, que enseñaba. Había estudiado en Oriente con numerosos maestros y, entre las materias que aprendió, aparece el hadiz, fundamental para los sunníes como segunda fuente del derecho tras el Corán. Consta que en su viaje llegó hasta la ciudad de Merv, en Jurasán, y que también estuvo en Iraq, entre otros muchos lugares. También realizó la peregrinación.

Ya de vuelta en al-Ándalus, solía ir a Córdoba todos los años hasta que se produjeron las revueltas a comienzos del siglo XI. Al calmarse la situación se quedó a vivir en su casa de Pechina. Nos cuentan sus biógrafos que, cuando sentía miedo, se trasladaba a Almería. Así estuvo hasta fallecer en Almería en junio o julio de 1020, cuando gobernaba la ciudad Jayrán, en una época ya de tranquilidad y prosperidad para la ciudad, que terminó por suplantar a Pechina.

Entre los discípulos que tuvo se cuenta al genealogista cordobés afincado en Denia y en Játiva Abú Úmar Ibn Abdalbarr, que llegó a ser cadí de Lisboa y Santarén; el jurista y gran tradicionista cordobés Hátim Ibn al-Tarabúlusi; el cordobés afincado en Toledo Abú Úmar Ibn Sumayq, que fue cadí de Talavera; y el célebre polígrafo cordobés Ibn Hazm, que se trasladó de Córdoba a Almería en el año 1013.


Bibliografía:
Información inédita en lenguas occidentales, extraída de las siguientes fuentes árabes:
AL-DABBI (1989), Bugya, ed. al-Abyari, El Cairo, vol. II, 476 (nº 1025).
AL-HUMAYDI (1989), Yadwa, ed. al-Abyari, El Cairo, II, 435-6 (nº 604).
IBN BASHKUWAL (1989), Sila, ed. al-Abyari, El Cairo, II, 475-7 (nº 697).
IBN AL-JATIB (1988), Ihata, nuevos fragmentos, ed. Abd al-Salam Shaqqur, Tetuán, 189 (nº 210).
AL-MARWANI (2010), Uyún, ed. Bashar Awwad Maaruf y Salah Muhámmad Yarrar, Túnez, 152-3 (nº 50).



Lirola Delgado Jorge





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