Su nombre completo era Abú l-Qásim Abdarrahmán
(o Abdarrahim) b. Abdállah b. Jálid b. Musáfir al-Hamdani (al-Yudami debe
ser un error, por la similitud en la escritura árabe) al-Wahrani y fue
conocido como Ibn al-Harrar (el descendiente del sedero). El apelativo
de Ibn al-Jarraz (el descendiente del zapatero) parece ser una errata por
el parecido gráfico de los dos apodos en árabe.
El gentilicio de al-Wahrani lo relaciona
con Orán, ciudad fundada por los marinos andalusíes en el año 902, por
lo que hemos de pensar que sería descendiente de uno de aquellos marineros
que fundaron Pechina y también Orán para facilitar el comercio entre las
dos orillas. En su cadena genealógica aparecen tres antepasados, remontándose
el último, Musáfir, a finales del siglo IX. El nombre propio de este antepasado
es raro en árabe; significa "Viajero".
Al-Hamdani es un gentilicio correspondiente
a una tribu árabe del Sur cuyo asentamiento consta en la cora de Elvira,
especialmente en Alhendín (topónimo que deriva de ese gentilicio árabe),
si bien parece que él lo portó por relación de clientela.
Nació y vivió en Pechina, cerca de la casa
de Ibn Abí l-Hisn, del que, por ahora, no sabemos nada, pero que debió
ser importante al ser tomado como referencia. Tenía fama de ser hombre
virtuoso que se ganaba la vida comprando vestidos en Pechina, seguramente
de seda, aunque uno de sus biógrafos indica que eran de lino, que arreglaba
y que luego transportaba y vendía en Córdoba, la capital del califato omeya.
También llevaba consigo sus libros, que enseñaba. Había estudiado en Oriente
con numerosos maestros y, entre las materias que aprendió, aparece el hadiz,
fundamental para los sunníes como segunda fuente del derecho tras el Corán.
Consta que en su viaje llegó hasta la ciudad de Merv, en Jurasán, y que
también estuvo en Iraq, entre otros muchos lugares. También realizó la
peregrinación.
Ya de vuelta en al-Ándalus, solía ir a Córdoba
todos los años hasta que se produjeron las revueltas a comienzos del siglo
XI. Al calmarse la situación se quedó a vivir en su casa de Pechina. Nos
cuentan sus biógrafos que, cuando sentía miedo, se trasladaba a Almería.
Así estuvo hasta fallecer en Almería en junio o julio de 1020, cuando gobernaba
la ciudad Jayrán, en una época ya de tranquilidad y prosperidad para la
ciudad, que terminó por suplantar a Pechina.
Entre los discípulos que tuvo se cuenta al
genealogista cordobés afincado en Denia y en Játiva Abú Úmar Ibn Abdalbarr,
que llegó a ser cadí de Lisboa y Santarén; el jurista y gran tradicionista
cordobés Hátim Ibn al-Tarabúlusi; el cordobés afincado en Toledo Abú Úmar
Ibn Sumayq, que fue cadí de Talavera; y el célebre polígrafo cordobés Ibn
Hazm, que se trasladó de Córdoba a Almería en el año 1013.
Bibliografía:
Información inédita en lenguas occidentales,
extraída de las siguientes fuentes árabes:
AL-DABBI (1989), Bugya, ed. al-Abyari,
El Cairo, vol. II, 476 (nº 1025).
AL-HUMAYDI (1989), Yadwa, ed. al-Abyari,
El Cairo, II, 435-6 (nº 604).
IBN BASHKUWAL (1989), Sila, ed. al-Abyari,
El Cairo, II, 475-7 (nº 697).
IBN AL-JATIB (1988), Ihata, nuevos
fragmentos, ed. Abd al-Salam Shaqqur, Tetuán, 189 (nº 210).
AL-MARWANI (2010), Uyún, ed. Bashar
Awwad Maaruf y Salah Muhámmad Yarrar, Túnez, 152-3 (nº 50).