Era claramente de origen árabe. Los Yuhaníes,
árabes del Sur, eran una rama de los Banú Qudaa, al igual que los Udríes,
establecidos, en su caso, en Pechina, en la que convivieron en buena vecindad
con los célebres marinos. Fadl debió de nacer en Elvira o en Pechina, en
fecha que desconocemos, y allí comenzó su formación estudiando con los
transmisores malikíes del maestro tunecino Sahnún que estaban establecidos
en la capital de la cora, Elvira. Es posible que quienes dicen que nació
en ella se refieran a la entidad superior a la que pertenecía Pechina y
que, en realidad, naciera en esta. En este último caso sería antes de que
la fundaran como ciudad los marinos en el año 884-85. Completó sus estudios
en Oriente en el transcurso de dos viajes que, en total, duraron unos 10
años. El primero de ellos lo realizó en compañía de su padre, Salama, y
de su tío paterno Mutárrif. Debió de ser antes del año 901 en que murió
su maestro, el jurisconsulto cordobés al-Magami en Cairuán. Y el segundo
viaje no sabemos cuándo lo emprendió.
Vivió en Pechina, una ciudad próspera, a
cuyo desarrollo contribuyó desde su ámbito de actuación, el derecho. Ejerció
de jurisconsulto al mismo tiempo que Ibn Abí Jálid, aunque este era algo
mayor. También fue docente en la Aljama de Pechina. Allí enseñaba todo
lo que había aprendido en Cairuán, en especial la Mudáwwana de Sahnún
y la Wádiha de Ibn Habib, las dos grandes obras jurídicas con las
que se regían en Pechina en aquella época. Él mismo compuso varias obras
en las que resumió ambos libros, aparte del tratado jurídico compuesto
por el egipcio Ibn al-Mawwaz (m. 882-3). Destacan también dos obras: en
unacompilaba cuestiones jurídicas de tres libros importantes de derecho
malikí: al-Mudáwwana del cairuaní Sahnún (m. 854-5), al-Mustájraya
del andalusí al-Utbi (m. 869) y al-Machmúa del cairuaní Ibn Abdús
(m. 874); y la otra es un opúsculo que compuso sobre escrituras notariales,
de gran utilidad en la materia. Ninguna se ha conservado.
Ibn Salama al-Yúhani tuvo muchos discípulos,
córdobeses, granadinos, accitanos, murcianos, lorquinos y, sobre todo,
pechineros. Estos últimos serán la élite intelectual durante el siglo X,
pues formó a varias generaciones.
Falleció en agosto o en septiembre del 931,
dejando, al menos, un hijo, Abú l-Fadl Salama b. al-Fadl, que falleció
en Córdoba en 940/1 o 949/50, a edad temprana, unos 30 años. Este le dio
un nieto que llevó el mismo nombre que el abuelo y que, al parecer, no
tuvo descendencia, por lo que la familia se extinguió.
Bibliografía:
AGUIRRE SÁDABA, F. J. (2007), "Ibn Salāma
al-Ŷuhanī, Faḍl", Biblioteca
de al-Andalus, 5, pp. 191-196 (nº 868), Almería.