El antólogo granadino Ibn Saíd lo califica
como el poeta de Almería por antonomasia en la época en la que vivió, que
fue el siglo XII, a caballo entre el periodo almorávide y el almohade.
No obstante, muy poco sabemos de su vida. Vivió en Almería, de donde era
originario, y en Sevilla, a la que pudo trasladarse al ser conquistada
su ciudad por una coalición cristiana en 1147.
Se han conservado varios poemas suyos en
los que muestra un sentimiento muy vivo de la naturaleza. Uno de ellos
está dedicado al Valle de Almería. En otro le canta al Guadalquivir, seguramente
durante su estancia en la ciudad hispalense. En otros versos, en la misma
línea bucólica, alaba las tierras de al-Ándalus en general, en una época
en la que esos territorios estaban siendo amenazados por las conquistas
cristianas y, desde diversos ámbitos, se hacía campaña para promover el
yihad (la lucha por la fe) por delante del hach (la peregrinación):
En la tierra de al-Ándalus se goza de todos
los placeres,
allí la dicha nunca abandona los corazones.
Fuera de ella la vida no aprovecha
y ni siquiera el vino puede suplir la alegría.
¿Dónde hallar una tierra semejante a ésta,
en la que
esposas e hijos incitan a morir defendiendo
la fe?
¿Dónde hallar una tierra semejante a ésta
en la que
lugares umbríos y frondosos invitan al vino?
¿Cómo dejará la mirada de regocijarse en
su contemplación,
si cada comarca es como un brocado de colores?
Sus ríos son plata, almizcle su suelo,
sus huertos tafilete, y perlas sus guijarros.
Su atmósfera posee una delicadeza que vuelve
afable al huraño y lo hace amable.
Por eso la flor allí sonríe de gozo, el pájaro
canta
y las ramas se inclinan para escucharlo.
Al hablar sobre al-Ándalus abandoné todo
recato: no tiene igual,
pues es un vergel, y el resto de la Tierra,
un desierto.
(Trad. L. Molina)
Bibliografía:
LIROLA DELGADO, Jorge (2007), "Ibn Safar,
Muḥammad", Biblioteca de al-Andalus, 7, pp. 64-65 (nº 1038),
Almería.