[Su corta cadena genealógica (Muhámmad b. Áhmad b. Muhámmad), que se remonta a su abuelo, hace pensar en un origen hispano, si bien algún biógrafo le atribuye el gentilicio tribal árabe del Norte de al-Qaysi, que pudo llevar por clientela. El apodo familiar por el que fue conocido podría hacer referencia a que un antepasado fue cobrador de impuestos (Jallás).
Debió de ser bastante joven cuando viajó a Oriente, pues partió en el año 917 o 918. Durante su periplo, en el que pasó varios años, estudió con numerosos maestros, tanto en Egipto como en Siria y La Meca. Según él mismo le confesó a uno de sus biógrafos, Ibn al-Fáradi, tuvo más de 170 maestros orientales de los que tomó notas por escrito. El biógrafo cordobés, que estudió con él a su paso por Pechina cuando embarcó para Oriente en torno al año 992, lo describe como asceta, persona virtuosa y retraída, caracterizándolo como memorizador de tradiciones islámicas.
Falleció, seguramente a elevada edad, en Pechina en abril o mayo del 1004.
Es posible que fuese hijo suyo Abú Abdarrahmán Ibn al-Jallás. Cuando el jurista y teólogo de Talamanca Abú Úmar at-Talamanki llegó a Almería en el verano de 1012 preguntó a Zakariya b. Jálid b. Sáhib as-Salat por qué maestros eran fiables en esa ciudad y entre los nombres mencionados estaba el suyo. Fue elogiado, en especial por ser discípulo de Ibn Fahlún (m. Pechina, 957).
Información inédita extraída de AL-ḌABBĪ, Bugya, ed. al-Abyārī, I, nº 22; AL-ḤUMAYDĪ, Ŷaḏwa, al-Abyārī, I, nº 14; IBN AL-FARAḌĪ, Ta´rīj, ed. al-Abyārī, II, nº 1389; e IBN AL-ABBĀR, Takmila, III, nº 122.
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