El modelo de crecimiento almeriense rompe el tradicional paradigma de la economía clásica: consideraba que la agricultura era un lastre para el desarrollo; que tenía que estar basado en la industrialización.
En cambio, en el caso de Almería, la agricultura ha sido la base fundamental de ese crecimiento. La rápida e inesperada prosperidad que ha vivido la provincia en el último medio siglo ha sido fruto de la producción intensiva y la comercialización hortofrutícola.
Pero ¿cómo se inicia esta nueva actividad agrícola? Unas buenas condiciones climáticas y suelos, el hallazgo de importantes capas freáticas y el desarrollo del invernadero fueron la base de esa transformación. El aumento de la superficie irrigada mediante el bombeo de aguas subterráneas permitió la puesta en valor tierras hasta entonces baldías.
La conjunción de los tres factores clásicos de producción (tierra, trabajo y capital), junto con las incipientes actuaciones apuntadas posibilitaron el despegue inicial de un modelo agronómico que ha llevado a la economía almeriense a un nivel desconocido.
El lector que sienta curiosidad puede ampliar esta información en los textos de Molina Herrera y Sánchez Picón en las páginas 14-23 del tomo 5 de la Historia de Almería.